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SIMAP denuncia las condiciones laborales, retributivas, profesionales y de prevención de riesgos de las odontólogas y odontólogos e higienistas dentales

By 16 de julio de 2021No Comments


  • La odontología en la Conselleria de Sanidad presenta una situación precaria, en general, en cuanto a dotación de recursos humanos, adecuación de los lugares de trabajo, de dotación de medios técnicos y materiales adecuados, de sistemas eficientes de organización y coordinación y sin que exista una definición clara de funciones y distribución del trabajo entre Primaria y Especializada
  • La situación de agravio es mayor todavía en materia de prevención de riesgos laborales, exponiendo a los trabajadores a un riesgo grave e inadmisible
 

En valencià a continuación del texto en castellano

Estimad@s amig@s: por la actividad que realizan, los odontólogos/as e higienistas dentales son trabajadores de alto riesgo para la exposición al SARS-CoV- 2, tanto por la proximidad inevitable a la boca del paciente como por la generación de aerosoles, situación que se agrava por la presencia de una quinta ola galopante de la pandemia que sufrimos.

Esta situación fue denunciada por SIMAP hace más de un año ante la Conselleria de Sanidad y ante los diferentes departamentos de salud con la finalidad de que se evaluara el riesgo en cada puesto de trabajo y se adoptaran con urgencia las medidas necesarias para minimizarlo, además de que se dotara a este personal de equipos de protección individual adecuados que permitieran evitar el contagio por aerosoles. En la denuncia, SIMAP resaltó la ausencia generalizada de dotación de mascarillas FFP3 en estos colectivos profesionales y de sistemas de los sistemas adecuados de renovación del aire, entre otras deficiencias.

La situación, en general, en la que trabajan odontólogos e higienistas dentales es bastante precaria con una clara falta de inversión a lo largo de los años, tanto en el acondicionamiento de los gabinetes donde realizan las exploraciones y tratamientos, como en la falta de material y de renovación de los equipos necesarios por su obsolescencia.

Esta precaria situación crónica, como en otros ámbitos de la sanidad pública, se ha visto tensada al máximo en las actuales circunstancias, y las soluciones, si llegan, llegan tarde y suelen ser parciales.

La salud bucodental de la población es más un propósito, una carretera de servicios que se ven obligados a incluir, que un verdadero compromiso de la sanidad pública con los ciudadanos. Sólo esa visión puede explicar la falta de organización y de responsables claros y eficientes con capacidad de actuación para que la odontología pública emerja de esa existencia casi testimonial y decadente. ¿De quién depende esta unidad de apoyo? ¿De Atención Primaria, de Especializada, de Salud Pública, de todos a la vez?

Por enumerar problemas e indefiniciones empezamos por la propia categoría profesional, la de Odontólogo/a de Atención Primaria, que es la única en la Bolsa de Trabajo, la única que aparecía en convocatorias de los procesos selectivos y de movilidad voluntaria hasta que se cambió en 2019 a «Odontólogos de atención de instituciones sanitarias» pero que, bajo esta denominación, sigue incluyendo todas las plazas sin distinción entre categorías que diferencien Primaria de Especializada, como sí sucede, por ejemplo, en Pediatría: Pediatras de Atención Primaria y Pediatría Hospitalaria. Tampoco en las tablas retributivas existe otra categoría que la de Odontólogo de Atención Primaria.

Sin embargo, seguimos hablando de «odontólogo de especializada» y nos preguntamos dónde está y cuál es la diferencia en este momento. En un principio, el/la odontólogo/a de Especializada atendía a adultos y su trabajo fundamental tenía un perfil quirúrgico y el odontólogo de Atención Primaria trataba a una población de edad infantil y su trabajo era principalmente preventivo, de ahí su íntima relación con Salud Pública, aunque también realizaban tratamiento de procesos agudos y exodoncias.

Pero a lo largo de las últimas décadas, según ha interesado a los responsables de la organización de la asistencia en el departamento, a un mismo odontólogo/a se le han asignado pacientes adultos y de edad pediátrica y realiza una actividad médico-quirúrgica en todos los grupos de edad y también una labor preventiva, aunque de forma más protocolizada en la edad pediátrica. Los odontólogos que atienden a población hasta 14 años también realizan odontología restauradora y a la endodoncia en dentición permanente.

En estas circunstancias, la categoría de odontólogo/a, independientemente del rango de edad del paciente que atienda, es una especialidad que atiende y trata la patología médico-quirúrgica bucodental, como podría ser la de un dermatólogo/a o la de otorrinolaringología y, sin embargo, ni se reconoce ni se retribuye como un FED, existiendo un menoscabo salarial mensual en el complemento específico de casi 400 euros.

Por lo que, en la actualidad, podemos concluir que, tanto los «odontólogos/as de Especializada» como los odontólogos de Atención Primaria, realizan actividad quirúrgica y esta actividad no está correctamente reconocida por la propia Conselleria de Sanidad, que no ha adecuado los gabinetes de trabajo con la tecnología y material que se precisa para realizar este trabajo en la mayoría de los centros, ni para el riesgo importante en la generación de aerosoles que supone, ni para la gestión de los residuos biológicos que se producen, etc.

Tampoco son correctas las ratios de profesionales, claramente insuficientes para la población atendida y en comparación con la dotación de recursos humanos de otras comunidades autónomas, por lo que, respecto a la salud bucodental de la población, existe una clara inequidad en detrimento del derecho a esta prestación en la Comunidad Valenciana respecto al Sistema Nacional de Salud.

Es importante, también, reseñar la gran heterogeneidad en la dotación de medios técnicos, materiales y de recursos humanos entre los diferentes departamentos de salud, por lo que esta inequidad existe también entre la población de la Comunidad Valenciana.

Dentro de la dotación de recursos humanos, resulta también llamativa la práctica ausencia de higienistas dentales en los centros de especialidades como apoyo a la odontología de adultos que supone una dificultad para el funcionamiento adecuado de estas unidades.

En conclusión, la odontología en la Conselleria de Sanidad presenta una situación precaria, en general, en cuanto a dotación de recursos humanos, adecuación de los lugares de trabajo, de dotación de medios técnicos y materiales adecuados, de sistemas eficientes de organización y coordinación y sin que exista unas funciones y distribución del trabajo que permita, por un lado diferenciar lo que sería la categoría profesional de odontólogo de atención Primaria y de odontólogo de Especializada.

Tampoco existe una justificación para el agravio retributivo y el menoscabo salarial que existe al no igualar el complemento específico al de los FED, siendo que su actividad médico-quirúrgica es similar a la de otros FED y que a otros facultativos de las unidades de apoyo desde hace lustros se les igualó la cuantía del complemento específico a la de los FED.

Pero, si en algún punto debemos denunciar la situación de agravio de estos profesionales en materia de prevención de riesgos laborales.

Hablamos tanto de los/as odontólogos/as como de higienistas dentales o profesionales que trabajan en estas unidades en contacto con los pacientes.

Desgraciadamente, los responsables de Conselleria no han tenido el mismo cuidado a la hora de reducir el riesgo de contagio de la Covid-19 en quirófanos o en lugares donde se generaban técnicas que producían aerosoles, que en los gabinetes donde se realizan tratamientos odontológicos.

Las consecuencias son el incumplimiento de la ley de Prevención de Riesgos Laborales que expone a los trabajadores a un riesgo grave e inadmisible.

Como consecuencia de la heterogeneidad en la organización de la actividad de los odontólogos en los diferentes departamentos de salud, las medidas preventivas también han sido heterogénea y, en general, insuficientes.

Partimos de la base de que en la actividad asistencial realizada por los odontólogos e higienistas dentales en la consulta dental se generan gran cantidad de aerosoles y que estos se extienden a distancia y persisten en el aire de la consulta y zonas adyacentes durante horas. Todos aquellos procedimientos en los que se utiliza instrumental rotatorio,
como la de turbina de alta velocidad, micromotores, raspadores ultrasónicos, el espray de aire/agua, o el enjuagado de boca y escupir en la escupidera de los propios pacientes, generan aerosoles.

Además, hay que añadir el riesgo de trabajar a escasos centímetros de la boca de los pacientes y la utilización de instrumentos cortantes que se contaminan con sangre y secreciones que pueden alcanzar al sillón dental y a los sistemas de absorción.

No puede cuestionarse, por tanto, que los profesionales sanitarios de las unidades de odontología tienen un riesgo elevado de contagio a infecciones transmitidas por vía aérea, tanto por proximidad con la fuente infecciosa pomo por la generación y exposición a aerosoles y entre ellas al SARS-CoV-2, pero también a la gripe, tuberculosis, etc., y, en base a esto se les encuadra como dentro del nivel de máximo riesgo NR4.

Sin la adecuada protección para evitar el contagio de estas patologías, no debería estar realizándose la actividad asistencial que conlleva la generación de aerosoles, ya que el elevado riesgo de contagio que existe justifica la paralización de estas actividades si no se cometen las medidas de protección adecuadas.

Las medidas correctoras de los riesgos detectados irían encaminadas a:

  • Establecer mecanismos de barrera para la transmisión por gotas de Flügge y aerosoles.
  • Minimizar la producción y la persistencia en el ambiente de los aerosoles.
  • Correcto funcionamiento de los sistemas de extracción, sin fugas,
  • Gestión de los residuos biológicos y limpieza y desinfección de superficies.
  • Establecimiento de tiempos de consultas y aforos de pacientes con medidas de tipo organizativo.

Quizá la mayor dificultad se encuentre en evitar la concentración y permanencia de los aerosoles generados ya que requiere una mayor inversión económica y, en muchos casos, realizar reformas estructurales en los edificios para poder instalar sistemas adecuados de ventilación, de aspiración de aire forzado, etc.

En definitiva, es necesario realizar con urgencia y de forma prioritaria una programación en la actividad llevada a cabo en estas unidades y una inversión económica en la mejora y modernización de los medios técnicos actuales. Lo que no es aceptable es que se les obligue a trabajar sin que existan los medios necesarios para evitar/minimizar el riesgo de contagio vía aerosoles.

Tal como hemos expuesto, los odontólogos/as e higienistas dentales trabajan en la mayoría de los centros en situaciones precarias en cuanto a cargas de trabajo y medios para desarrollarlo de forma adecuada, pero la situación más precaria y nociva la encontramos en los peligros que existen actualmente para su salud laboral.

Una clara visión del nivel del problema y su extensión se puede comprobar en los resultados de una encuesta realizada por un número significativo de odontólogos/as de la Conselleria de Sanidad el pasado mes de junio, que han compartido con el SIMAP.

Os resumimos parte de su contenido:

1.- Ante la pregunta de si ha sido evaluada tu consulta por Prevención de Riesgos Laborales sólo se había realizado en un porcentaje inferior al 55%

2.- Ante la pregunta de si se había tenido en cuenta la opinión de los odontólogos/as en dicha evaluación, sólo responden de forma afirmativa el 28%.

3.-
Ante la pregunta de si existe purificador de aire en la consulta la respuesta en negativa en el 95% de los encuestados.

4.- Ante la pregunta de si existe purificador en la sala de espera la respuesta en negativa en el 100% de los casos.

5.- Ante la pregunta de si existen mosquiteras en caso de haber ventanas en la consulta la respuesta es negativa en el 86% de los casos.

6.- Ante la pregunta de si disponen de aspirador de alta eficacia la respuesta es negativa en el 75% de los casos.

7.– Ante la pregunta de si se han reubicado los compresores para que no estén en la misma consulta y la separación de estos la respuesta ha sido negativa en el 65% de los casos. Hay alguna respuesta en la que se especifica que no dispone de compresores para realizar el trabajo asistencial.

8.- Ante la pregunta de si existe una canalización de los compresores al exterior y filtrado de este la respuesta ha sido negativa para canalización y filtrado en el 60% de los casos.

9.- Respecto a si los compresores tienen instalados filtros la respuesta es negativa en el 70% de los casos.

10.– Ante la pregunta de si tienen instalada presión negativa en la consulta la respuesta es negativa en el 86% de los casos.

Estas 10 cuestiones dejan claro que estos lugares de trabajo, en su mayoría, no cumplen con las condiciones necesarias para minimizar el riesgo de contagio por patologías infecciones que se transmites por aerosoles y que a los trabajadores de estas unidades de odontología no se les garantiza actualmente un entorno de trabajo saludable, exponiéndose a un riego para su salud inaceptable.

Además del problema grave de salud laboral, debemos señalar el problema del riesgo del contagio de infecciones nosocomiales de transmisión aérea por aerosoles a los pacientes que acuden a la consulta de odontología. En este caso, por su actual incidencia de forma destacada el SARS-CoV-2, ya que las partículas virales con capacidad infectiva persisten durante horas en el aire y los pacientes que acuden al odontólogo/a no pueden llevar, con los sistemas de trabajo actuales, ningún tipo de protección individual de barrera que aísle sus vías respiratorias.

Desde SIMAP vamos a seguir denunciando y presionando porque también a nivel de las consultas de Odontología se consigan unas condiciones adecuadas de protección de la salud laboral.

No dudes en contactar con nosotros para ver la forma de mejorar la seguridad en tu lugar de trabajo.


Versió en valencià

SIMAP denuncia les condicions laborals, retributives, professionals i de prevenció de riscos de les odontòlogues i odontòlegs i higienistes dentals


  • L’odontologia en la Conselleria de Sanitat presenta una situació precària, en general, quant a dotació de recursos humans, adequació dels llocs de treball, de dotació de mitjans tècnics i materials adequats, de sistemes eficients d’organització i coordinació i sense que existisca una definició clara de funcions i distribució del treball entre Primària i Especialitzada
  • La situació de greuge és major encara en matèria de prevenció de riscos laborals, exposant als treballadors a un risc greu i inadmissible

Estimats/ades amics/gues: per l’activitat que realitzen, els odontòlegs/as i higienistes dentals són treballadors d’alt risc per a l’exposició al SARS-CoV- 2, tant per la proximitat inevitable a la boca del pacient com per la generació d’aerosols, situació que s’agreuja per la presència d’una cinquena ona galopant de la pandèmia que patim.

Aquesta situació va ser denunciada per SIMAP fa més d’un any davant la Conselleria de Sanitat i davant els diferents departaments de salut amb la finalitat que s’avaluara el risc en cada lloc de treball i s’adoptaren amb urgència les mesures necessàries per a minimitzar-lo, a més de que es dotara a aquest personal d’equips de protecció individual adequats que permeteren evitar el contagi per aerosols. En la denúncia, SIMAP va ressaltar l’absència generalitzada de dotació de màscares FFP3 en aquests col·lectius professionals i de sistemes dels sistemes adequats de renovació de l’aire, entre altres deficiències.

La situació, en general, en la qual treballen odontòlegs i higienistes dentals és bastant precària amb una clara falta d’inversió al llarg dels anys, tant en el condicionament dels gabinets on realitzen les exploracions i tractaments, com en la falta de material i de renovació dels equips necessaris per la seua obsolescència.

Aquesta precària situació crònica, com en altres àmbits de la sanitat pública, s’ha vist tibada al màxim en les actuals circumstàncies, i les solucions, si arriben, arriben tard i solen ser parcials.

La salut bucodental de la població és més un propòsit, una carretera de serveis que es veuen obligats a incloure, que un vertader compromís de la sanitat pública amb els ciutadans. Només aqueixa visió pot explicar la falta d’organització i de responsables clars i eficients amb capacitat d’actuació perquè l’odontologia pública emergisca d’aqueixa existència quasi testimonial i decadent. De qui depèn aquesta unitat de suport? D’Atenció Primària, d’Especialitzada, de Salut Pública, de tots alhora?

Per enumerar problemes i indefinicions comencem per la pròpia categoria professional, la d’Odontòleg/a d’Atenció Primària, que és l’única en la Borsa de Treball, l’única que apareixia en convocatòries dels processos selectius i de mobilitat voluntària fins que es va canviar en 2019 a «Odontòlegs d’atenció d’institucions sanitàries» però que, sota aquesta denominació, continua incloent totes les places sense distinció entre categories que diferencien Primària d’Especialitzada, com sí que succeeix, per exemple, en Pediatria: Pediatres d’Atenció Primària i Pediatria Hospitalària. Tampoc en les taules retributives existeix una altra categoria que la d’Odontòleg d’Atenció Primària.

No obstant això, continuem parlant de «odontòleg d’especialitzada» i ens preguntem on està i quina és la diferència en aquest moment. Al principi, el/la odontòleg/a d’Especialitzada atenia adults i el seu treball fonamental tenia un perfil quirúrgic i l’odontòleg d’Atenció Primària tractava a una població d’edat infantil i el seu treball era principalment preventiu, d’ací la seua íntima relació amb Salut Pública, encara que també realitzaven tractament de processos aguts i exodòncies.

Però al llarg de les últimes dècades, segons ha interessat als responsables de l’organització de l’assistència en el departament, a un mateix odontòleg/a se li han assignat pacients adults i d’edat pediàtrica i realitza una activitat mèdic-quirúrgica en tots els grups d’edat i també una labor preventiva, encara que de forma més protocol·litzada en l’edat pediàtrica. Els odontòlegs que atenen població fins a 14 anys també realitzen odontologia restauradora i a l’endodòncia en dentició permanent.

En aquestes circumstàncies, la categoria d’odontòleg/a, independentment del rang d’edat del pacient que atenga, és una especialitat que atén i tracta la patologia mèdic-quirúrgica bucodental, com podria ser la d’un dermatòleg/a o la d’otorinolaringologia i, no obstant això, ni es reconeix ni es retribueix com un FED, existint un menyscapte salarial mensual en el complement específic de quasi 400 euros.

Pel que, en l’actualitat, podem concloure que, tant els «odontòlegs/as d’Especialitzada » com els odontòlegs d’Atenció Primària, realitzen activitat quirúrgica i aquesta activitat no està correctament reconeguda per la pròpia Conselleria de Sanitat, que no ha adequat els gabinets de treball amb la tecnologia i material que es precisa per a fer aquest treball en la majoria dels centres, ni per al risc important en la generació d’aerosols que suposa, ni per a la gestió dels residus biològics que es produeixen, etc.

Tampoc són correctes les ràtios de professionals, clarament insuficients per a la població atesa i en comparació amb la dotació de recursos humans d’altres comunitats autònomes, per la qual cosa, respecte a la salut bucodental de la població, existeix una clara inequitat en detriment del dret a aquesta prestació a la Comunitat Valenciana respecte al Sistema Nacional de Salut.

És important, també, ressenyar la gran heterogeneïtat en la dotació de mitjans tècnics, materials i de recursos humans entre els diferents departaments de salut, per la qual cosa aquesta inequitat existeix també entre la població de la Comunitat Valenciana.

Dins de la dotació de recursos humans, resulta també cridanera la pràctica absència d’higienistes dentals en els centres d’especialitats com a suport a l’odontologia d’adults que suposa una dificultat per al funcionament adequat d’aquestes unitats.

En conclusió, l’odontologia en la Conselleria de Sanitat presenta una situació precària, en general, quant a dotació de recursos humans, adequació dels llocs de treball, de dotació de mitjans tècnics i materials adequats, de sistemes eficients d’organització i coordinació i sense que existisca unes funcions i distribució del treball que permeta, d’una banda diferenciar el que seria la categoria professional d’odontòleg d’atenció Primària i d’odontòleg d’Especialitzada.

Tampoc existeix una justificació per al greuge retributiu i el menyscapte salarial que existeix al no igualar el complement específic al dels FED, sent que la seua activitat mèdic-quirúrgica és similar a la d’uns altres FED i que a altres facultatius de les unitats de suport des de fa lustres se’ls va igualar la quantia del complement específic a la dels FED.

Però, si en algun punt hem de denunciar la situació de greuge d’aquests professionals en matèria de prevenció de riscos laborals.

Parlem tant de els/as odontòlegs/as com d’higienistes dentals o professionals que treballen en aquestes unitats en contacte amb els pacients.

Desgraciadament, els responsables de Conselleria no han tingut la mateixa cura a l’hora de reduir el risc de contagi de la Covid-19 en quiròfans o en llocs on es generaven tècniques que produïen aerosols, que en els gabinets on es realitzen tractaments odontològics.

Les conseqüències són l’incompliment de la llei de Prevenció de Riscos Laborals que exposa als treballadors a un risc greu i inadmissible.

A conseqüència de l’heterogeneïtat en l’organització de l’activitat dels odontòlegs en els diferents departaments de salut, les mesures preventives també han sigut heterogènia i, en general, insuficients.

Partim de la base que en l’activitat assistencial realitzada pels odontòlegs i higienistes dentals en la consulta dental es generen gran quantitat d’aerosols i que aquests s’estenen a distància i persisteixen en l’aire de la consulta i zones adjacents durant hores. Tots aquells procediments en els quals s’utilitza instrumental rotatori,
com la de turbina d’alta velocitat, micromotors, raspadors ultrasònics, l’esprai d’aire/aigua, o l’esbandit de boca i escopir en l’escopidora dels propis pacients, generen aerosols.

A més, cal afegir el risc de treballar a escassos centímetres de la boca dels pacients i la utilització d’instruments tallants que es contaminen amb sang i secrecions que poden aconseguir a la butaca dental i als sistemes d’absorció.

No pot qüestionar-se, per tant, que els professionals sanitaris de les unitats d’odontologia tenen un risc elevat de contagi a infeccions transmeses per via aèria, tant per proximitat amb la font infecciosa pom per la generació i exposició a aerosols i entre elles al SARS-CoV-2, però també a la grip, tuberculosi, etc., i, sobre la base d’això se’ls enquadra com dins del nivell de màxim risc NR4.

Sense l’adequada protecció per a evitar el contagi d’aquestes patologies, no hauria d’estar realitzant-se l’activitat assistencial que comporta la generació d’aerosols, ja que l’elevat risc de contagi que existeix justifica la paralització d’aquestes activitats si no es cometen les mesures de protecció adequades.

Les mesures correctores dels riscos detectats anirien encaminades a:

  • Establir mecanismes de barrera per a la transmissió per gotes de Flügge i aerosols.
  • Minimitzar la producció i la persistència en l’ambient dels aerosols.
  • Correcte funcionament dels sistemes d’extracció, sense fugides,
  • Gestió dels residus biològics i neteja i desinfecció de superfícies.
  • Establiment de temps de consultes i aforaments de pacients amb mesures de tipus organitzatiu.

Potser la major dificultat es troba a evitar la concentració i permanència dels aerosols generats ja que requereix una major inversió econòmica i, en molts casos, realitzar reformes estructurals en els edificis per a poder instal·lar sistemes adequats de ventilació, d’aspiració d’aire forçat, etc.

En definitiva, és necessari realitzar amb urgència i de manera prioritària una programació en l’activitat duta a terme en aquestes unitats i una inversió econòmica en la millora i modernització dels mitjans tècnics actuals. El que no és acceptable és que se’ls obligue a treballar sense que existisquen els mitjans necessaris per a evitar/minimitzar el risc de contagi via aerosols.

Tal com hem exposat, els odontòlegs/as i higienistes dentals treballen en la majoria dels centres en situacions precàries quant a càrregues de treball i mitjans per a desenvolupar-ho de manera adequada, però la situació més precària i nociva la trobem en els perills que existeixen actualment per a la seua salut laboral.

Una clara visió del nivell del problema i la seua extensió es pot comprovar en els resultats d’una enquesta realitzada per un nombre significatiu d’odontòlegs/as de la Conselleria de Sanitat el mes de juny passat, que han compartit amb el SIMAP.

Us resumim part del seu contingut:

1.- Davant la pregunta de si ha sigut avaluada la teua consulta per Prevenció de Riscos Laborals només s’havia realitzat en un percentatge inferior al 55%

2.- Davant la pregunta de si s’havia tingut en compte l’opinió dels odontòlegs/as en aquesta avaluació, només responen de manera afirmativa el 28%.

3.-
Davant la pregunta de si existeix purificador d’aire en la consulta la resposta en negativa en el 95% dels enquestats.

4.- Davant la pregunta de si existeix purificador en la sala d’espera la resposta en negativa en el 100% dels casos.

5.- Davant la pregunta de si existeixen mosquiteres en cas d’haver-hi finestres en la consulta la resposta és negativa en el 86% dels casos.

6.- Davant la pregunta de si disposen d’aspirador d’alta eficàcia la resposta és negativa en el 75% dels casos.

7.– Davant la pregunta de si s’han reubicat els compressors perquè no estiguen en la mateixa consulta i la separació d’aquests la resposta ha sigut negativa en el 65% dels casos. Hi ha alguna resposta en la qual s’especifica que no disposa de compressors per a fer el treball assistencial.

8.- Davant la pregunta de si existeix una canalització dels compressors a l’exterior i filtrat d’aquest la resposta ha sigut negativa per a canalització i filtrat en el 60% dels casos.

9.- Respecte a si els compressors tenen instal·lats filtres la resposta és negativa en el 70% dels casos.

10.– Davant la pregunta de si tenen instal·lada pressió negativa en la consulta la resposta és negativa en el 86% dels casos.

Aquestes 10 qüestions deixen clar que aquests llocs de treball, en la seua majoria, no compleixen amb les condicions necessàries per a minimitzar el risc de contagi per patologies infeccions que es transmets per aerosols i que als treballadors d’aquestes unitats d’odontologia no se’ls garanteix actualment un entorn de treball saludable, exposant-se a un reg per a la seua salut inacceptable.

A més del problema greu de salut laboral, hem d’assenyalar el problema del risc del contagi d’infeccions nosocomials de transmissió aèria per aerosols als pacients que acudeixen a la consulta d’odontologia. En aquest cas, per la seua actual incidència de forma destacada el SARS-CoV-2, ja que les partícules virals amb capacitat infectiva persisteixen durant hores en l’aire i els pacients que acudeixen a l’odontòleg/a no poden portar, amb els sistemes de treball actuals, cap mena de protecció individual de barrera que aïlle les seues vies respiratòries.

Des de SIMAP continuarem denunciant i pressionant perquè també a nivell de les consultes d’Odontologia s’aconseguisquen unes condicions adequades de protecció de la salut laboral.

No dubtes a contactar amb nosaltres per a veure la manera de millorar la seguretat en el teu lloc de treball.